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Todo lo que necesitas saber para viajar a dedo

ManualTodo lo que necesitas saber para viajar a dedo
Quizá no en España, pero en muchos países extranjeros es una práctica habitual y tiene importantes ventajas para el viajero más allá de ahorrarse el billete del tren o el autobús. Eso sí, conviene seguir estos consejos prácticos antes de lanzarse a hacer autostop.
Ocholeguas.com Actualizado Viernes, 2 de septiembre de 2016 – 17:03h.Imprimir esta noticiaEnviar a un amigoA-A+
El autostop es tan antiguo como el transporte mismo, pero en estos tiempos en que el viajar es una actividad cada vez más planificada, autores y viajeros como Laura Lazzarino y Juan Pablo Villarino lo reivindican como un recurso que devuelve la adrenalina, la incertidumbre y la sensación de interacción en el camino.
Ya no solo es cuestión de ahorro. El autostop permite acceder a lugares a los que no llega el transporte público y, sobre todo, te permite conocer a todo tipo de personas, generalmente locales permitiéndonos profundizar en la cultura, las costumbres y la idiosincrasia del país que visitamos. Eso sí para empezar a practicar el autostop vienen muy bien estas ideas básicas que recoge el libro Autostop. El manual para viajar a dedo por el mundo, escrito por Lazzarino y Villarino y publicado recientemente por La editorial Viajera.

1. Cambia el chip

Viajar por el mundo a dedo es una experiencia enriquecedora y menos temerario de lo que muchos presuponen, una forma de conocer a toda clase de personas y acceder a vivencias más auténticas. El autoestopista no sabe nunca qué aventura le depara con cada vehículo que se detiene.

2. Hazte con un buen mapa

Llevar un mapa de buena calidad es indispensable para visualizar las alternativas del recorrido (cruces, rutas, pueblos…) porque a menudo los conductores se dirigen a sitios que no conoceremos. La escala del mapa también es importante. Lo ideal, un rango de 1:300.000 a 1:800.000.

3. El cuándo

Elige un buen momento para hacer dedo: cuando más temprano llegues a la carretera, más lejos llegarás ese día. Por la mañana siempre hay más tránsito, al mediodía decae y recupera la fluidez durante la tarde. Durante los fines de semana, en especial los domingos, es más difícil conseguir viaje.

4. El dónde

Elige un lugar donde los vehículos tengan espacio donde detenerse. En general a la salida de cada ciudad hay cruces y rotondas que son adecuados. Que haya al menos 50 metros de contacto visual. zato visual. Por regla general, a menor jerarquía de la carretera, mayor es la hospitalidad de los conductores.

5. Pulgar o no

La seña de extender el pulgar no es universal. Aprende la adecuada para el lugar donde estás. Puede ser agitar la mano con la palma hacia abajo, señalar la dirección en la que se quiere ir…

6. Cuida tu imagen

Cuida la imagen que das, porque marca la diferencia: es importante salir a la ruta bien vestidos y limpios, no llevar gafas de sol que interfieren en el contacto visual (en cambio, las de lectura dan confianza) y mantener una postura erguida (los conductores tienden a desconfiar si ven al autostopista sentado o recostado contra la mochila).

7. Atención a la ley

En general, hacer autostop es legal, pero hay que informarse de si hay lugares concretos donde no está permitido (autopistas, por ejemplo) y de no hacer autostop en circunstancias que inviten al conductor a cometer una infracción del código de circulación (si, por ejemplo, tienen que realizar una maniobra arriesgada para detenerse).

8. Cómo elegir al conductor

Hay que saber descartar vehículos: aunque es imposible elegir qué conductor frenará, la decisión de subir o no corre completamente por tu cuenta. Si encuentras algo sospechoso, lo mejor es no subir (si huele a alcohol, si la actitud es provocadora…).

9. Tú actitud

Sonríe siempre, aunque no te recojan, no es raro el caso del conductor que te ve sonriente a través de su retrovisor y cambia de opinión.

10. Sé realista

El autostop entrega al viajero un mundo sin maquillajes, donde la vida cotidiana se presenta desnuda de todo truco o preparación. Por su puesto hay que ser extrovertido y flexible, no estar viajando con un calendario ajustado y no tener una necesidad urticante de lujo.